Ene 10, 2013

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Crítica Danza de verano

danza de veranoCon prestigiosas artistas como María Valenzuela, Marta González, María Rosa Fugazot, Laura Oliva, Laura Azcurra y Roberto Catarineu se estrenó Danza de verano en el Multiteatro.

Tanscurría el verano de 1936, Europa estaba convulsionada por el estallido de la Guerra Civil Española y el fuerte posicionamiento de los regímenes totalitarios: el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania. Se crearon las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios de varios países que van a luchar a la Guerra Civil Española, mostrando una gran capacidad de unión y combate de los militantes antifascistas de todo el mundo. En Irlanda el Presidente De Valera alentaba el reclutamiento de los jóvenes irlandeses para ayudar a los republicanos a mantenerse en  el poder y evitar así el avance del régimen franquista. Esta es la turbulenta atmósfera social en la que sucede Danza de Verano.

Las cinco hermanas viven encerradas en sus rutinas cotidianas y oprimidas por las rígidas costumbres de su conservadora comunidad católica. Kate (Marta González) es la hermana mayor, la más rigurosa de la familia, la menos demostrativa de afectos y es quien se hace cargo del funcionamiento de la familia. En cambio, Maggie (María Rosa Fugazot) es descontracturada, divertida, la “bromista” de la casa. Agnes (María Valenzuela) y Rose (Laura Oliva) son las más trabajadoras y dedicadas a la casa. Ambas sienten la necesidad del amor, Rose lo encuentra en el hombre equivocado.

Por su parte, Christina (Laura Azcurra) es segura de sí misma y madre soltera. Su hijo es Michael Evans, el personaje que compone Luciano Linardi, quien mediante un relato, evoca un verano de 1936 cuando era un chico de 7 años y vivía con su madre soltera y sus tías en las afuera de County Donegal, Irlanda. Está muy bien resuelta esa manera de contar.

También completan esta familia, Jack (Roberto Catarineu), hermano mayor de las mujeres, un sacerdote misionero que, después de pasar 25 años de servicio en África, regresa a su pueblo natal para contagiarlo de sus creencias paganas. Por último, Gerry Evans (Michel Noher), el padre de Michael, un eterno seductor, que vive de promesas que nunca cumple.

El trabajo actoral es supremo. El espectador es capaz de conocerlos en profundidad y aferrarse emocionalmente a ellos. Todos los personajes son muy buenos, interpretados de manera sobresaliente por cada uno de los actores. Una impecable dirección.

El relato no utiliza los golpes bajos ni la sobredramatización para contar el pasado de las protagonistas, desarrolla los temáticas con mucha sutileza y acentuando el mensaje sobre el amor. Pero, a su vez, se transforma en una dura y triste propuesta, con un significado puro y muy inteligente sobre la familia y sobre los problemas que siempre hay en ella.

La música es fundamental no solo para ubicar temporalmente al relato, sino para darle forma y sentido a muchas de las emociones que los personajes van sintiendo. Las hermanas reflejan esa sensación de felicidad y de fraternidad que hasta en los momentos más dramáticos está presente.

La fotografía es muy delicada. La ambientación (dividida entre el interior de la casa y el parque) es muy buena y es aprovechada al máximo. La ambientación se destaca por ser detallista. Sumada a la iluminación, hacen de Danza de verano una poesía visual tan emocionante como fuerte. Por otra parte, el vestuario de época es maravilloso.

Danza de verano es una obra para sentirse bien, emocionarse y disfrutar de grandes actuaciones.